miércoles, 18 de septiembre de 2013

 Según Judy Hall, Quirón representa la herida incurable. Visto así parece una condena, y en cierto modo lo es, aunque lo que nos condena realmente en la vida no son las cosas que nos pasan, sino la actitud que tenemos ante ellas. Hay cosas que no tienen solución, y por lo común es Quirón el que refleja eso en la carta según su posición por signo, Casa y aspectos. Quizá la sanación viene de aceptar eso que no puedo cambiar, abrazar esa parte de mí que no encuentra una realización normal en la vida porque cada vez que lo intento algo o alguien lo destruye o lo hiere. Quizá sea también enfocar eso desde otro punto de vista, o encontrar un campo diferente de acción donde eso pueda desarrollarse de una forma más creativa y, en consecuencia, menos dolorosa. La sanación y la curación es una de las salidas más creativas de Quirón y, de hecho, cuando es angular en la carta (que esté en Casa I, por ejemplo, o incluso en la XII) da a gente con grandes habilidades curativas, si no físicas sí del alma, y es probable que lo haga en su vida cotidiana sin que tenga que dedicarse profesionalmente a eso, aunque también. Si yo también soy capaz de enseñar a otros en eso que yo veo de mí que no es fuerte o que me causa dolor, o de enseñar a aquellos que sufren por no poder encontrar la forma de sacar a flote esas cualidades que coinciden mucho con lo que a mí me duele, muchas veces en secreto (como le pasaba a este Centauro), uno encuentra salidas a esto que pueden conducir y de hecho conducen a una autorrealización personal. Muchas veces un Quirón en Aries en XII por ejemplo no puede mostrar su masculinidad de forma notoria porque en seguida ve cómo otros le superan o le hieren por ello (el estatus comparativo hace mucho daño aquí también), pero en privado o con los elegidos sí que lo puede hacer, y los elegidos vienen cuando he aceptado que no soy una máquina masculina, sea en el sentido que sea. Abrazar mi propia herida puede hacer que otro me abrace también, por lo común otro que tiene tu misma herida, y así la sanación puede tener lugar y, con ello, el trabajo con nuestro Quirón natal.

Por otro lado, Quirón representa dónde y de qué forma nos solemos sentir aislados o que no encajamos en la sociedad, o dónde nos cuesta que nos acepten o hacer valer lo que nuestro Quirón indica. En el mito, Quirón era el más civilizado de los Centauros: mientras que los demás eran más salvajes y primitivos, Quirón en cambio poseía una cultura instintiva y una sabiduría y sensibilidad que no encontraba sitio entre los suyos. Lo que hizo fue convertir eso que le hacía diferente en un talento y una cualidad, ofreciéndola a los demás.

Quirón en Aries: la herida está en el ego o en el Yo. Es posible que sea necesario renunciar al ego. La sanación viene de centrarse en el propio Ser (no en el ego).

Quirón en Tauro: la herida está en el cuerpo o en una pérdida del sentido de seguridad o valía. El cuerpo y la mente tienen que ser integrados (la meditación ayuda mucho a esto). La seguridad se produce encontrando seguridad interna (no en el exterior).

Quirón en Géminis: la herida es la de no ser escuchado y puede afectar a la respiración. La sanación viene de decir la propia verdad y evitar las palabras hirientes.

Quirón en Cáncer: la herida es emocional y puede mostrarse como enfermedad psicosomática. La sanación viene a través del desapego emocional y de nutrir el propio Ser.

Quirón en Leo: la herida está en el corazón o en la autoexpresión. La sanación viene de sentirse capaz y de resolver la paradoja cabeza-corazón.

Quirón en Virgo: la herida puede manifestarse a nivel nervioso o mental, y sus posibles causas son el perfeccionismo y la autocrítica. La sanación llega a través del servicio a los demás.

Quirón en Libra: la herida está en la relación con los demás o con el propio Yo. La sanación se produce reconciliando las necesidades del yo con las necesidades del otro.

Quirón en Escorpio: la herida puede estar en experiencias de vidas pasadas y traumas relacionados con la muerte. La sanación llega a través del reconocimiento y la integración de las partes oscuras del alma (celos, envidia, anhelo de poder, ira, etc.).

Quirón en Sagitario: la herida puede estar causada por la adherencia previa a un sistema de creencias particular o por ciertas actitudes actuales, como la estrechez mental. La sanación se logra con una reprogramación mental.

Quirón en Capricornio: la herida puede estar en el sistema esquelético o relacionarse con el autoritarismo de una vida pasada. Las personas con Quirón en esta ubicación pueden conseguir muchas cosas en una época temprana de la vida, pero se mantienen cerrados al sufrimiento de los demás hasta que se les llama la atención sobre él. La sanación procede de hallar una autoridad interna en lugar de aceptar el autoritarismo de la sociedad.

Quirón en Acuario: la herida está causada por el rechazo social. Esta ubicación sugiere el estereotipo del foráneo aislado o del chivo expiatorio que paga por los problemas del mundo. La sanación viene de reconciliar las necesidades del individuo con las necesidades de la sociedad.

Quirón en Piscis: la herida es la pérdida de unión con lo divino. La sanación consiste en reconocer que el propio Yo es divino e integrar este conocimiento en la vida cotidiana.

El retorno de Quirón confiere un salto cualitativo en la comprensión de la propia herida pero, sobre todo, en el hallazgo de una sanación particular. No quiere esto decir que haya que esperar 50 años para poder sanarnos, porque Quirón va haciendo aspectos no solo a sí mismo sino también a nuestros planetas natales, pero lo que se logra con el retorno es un antes y un después que marca muchísimo el resto de la vida. Un amigo con Quirón en Piscis siempre sintió de niño esta unión con lo divino de la que habla el texto de Hall, pero la perdió y es ahora, con su retorno, cuando está reencontrándose con esa unión y con el convencimiento de que lo divino está en nosotros y nosotros en lo divino.


De alguna forma, es Júpiter el que ayuda a elevar a nuestro Quirón. Como en el mito, el padre de los dioses concedió a Quirón el liberarse de su eterno dolor elevándolo a los cielos. Y en nuestra vida cotidiana, creo que hacer las cosas que nos indica el Júpiter natal puede ayudarnos a elevarnos por encima de nuestra herida incurable, porque ésta deja de ser herida en cuanto conseguimos elevarnos a través de Júpiter.

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